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domingo, 22 de octubre de 2023

Nos crecen los enanos (César Pérez Gellida)

La novela número 13 en la trayectoria de César Pérez Gellida nos sitúa más de un año después de lo acontecido en la anterior. Al parecer la pandemia ha obligado a tomarse un descanso al asesino que se nos presentó al final de Astillas en la piel. Pero como reza un dicho popular, mala hierba nunca muere. Cuando en un breve plazo de tiempo se hallen los cadáveres de dos mujeres en las mismas condiciones que las de un hombre asesinado meses atrás en Valladolid, la inspectora Sara Robles, a quien se nos presentó en La suerte del enano, retomará el caso, ahora planteado como el de un asesino en serie al que los medios apodarán "el Torturador Risueño" por su modus operandi.

De esta forma, el autor plantea un duelo entre los protagonistas de sus dos últimas obras. Quienes ya los conozcan sabrán que la cosa promete. El asesino ha sido lo bastante hábil para borrar su rastro hasta la fecha, cuando no puede contener el ansia de volver a matar dejando su firma característica en el rostro de sus víctimas. Al mismo tiempo, los investigadores del caso tendrán que sudar tinta para poder relacionar los crímenes y hallar una pista que señale una dirección concreta. Por suerte, contarán con la ayuda de otro personaje habitual en las novelas de Pérez Gellida y viejo amigo de Sara Robles: Ramiro Sancho.

Si bien las dos últimas novelas del autor no guardaban estrecha relación entre sí, Nos crecen los enanos supone un cruce en las trayectorias de sus protagonistas. Aunque a diferencia de sus primeras obras no conforman una trilogía con un título propio, su lectura previa es más que recomendable.

sábado, 13 de marzo de 2021

La suerte del enano (César Pérez Gellida)

La suerte del enano César Pérez Gellida
En su undécima novela podemos decir que César Pérez Gellida vuelve a sus orígenes: por un lado vuelve a ambientar un thriller en su Valladolid natal y por otro recupera a algunos de los personajes de su primera obra (Memento mori). Al mismo tiempo, de nuevo recurre a un fragmento de un dicho popular para dar título al relato, como ya hiciera en la trilogía Refranes, canciones y rastros de sangre

La acción comienza con el hallazgo del cadáver de una mujer en su vivienda. Será en estas circunstancias como el autor nos presente a la protagonista, la inspectora Sara Robles, jefa del Grupo de Homicidios de Valladolid. La escena es dantesca: la víctima fue hallada dentro de la bañera con una herida en la cabeza, y el hecho de que la luz de la estancia estuviera apagada apunta a que no se trata de una muerte accidental. Pero antes de haber avanzado un solo paso en la resolución del crimen, la protagonista es requerida para un caso mucho más embarazoso: un robo en el Museo Nacional de Escultura en plena madrugada. Dos guardias de seguridad resultaron muertos durante el suceso, y al parecer los autores habrían accedido al interior del edificio cavando un túnel desde la red de alcantarillado, de la que habrían podido escapar por cualquier punto de la ciudad. El hecho de que todo se complique conforme avanza la investigación hace que uno de los agentes haga mención a la expresión "la suerte del enano".

El objeto sustraído es una talla de reducido tamaño pero de valor incalculable. Ese detalle, unido a lo elaborado del modus operandi, lleva a la Interpol a pensar que los autores del robo no planean la venta del objeto, sino usarlo como aval en una operación de tráfico de drogas o quizá de armas. Será ese motivo lo que lleve a Ramiro Sancho, antiguo miembro del Grupo de Homicidios y viejo conocido de Sara Robles, de vuelta a Valladolid para colaborar en el caso. 

Con La suerte del enano César Pérez Gellida da comienzo a lo que apunta a ser una nueva serie de novelas con una protagonista de lo más carismática y con el valor añadido de contar con vínculos con el resto de sus obras.