La segunda entrega de la serie protagonizada por el clérigo y poeta Gonzalo de Berceo tiene lugar quince años después de lo acontecido en su primera aventura (léase
La taberna de Silos). En esta ocasión el protagonista se desplaza a Santiago de Compostela a petición de su viejo amigo Lope Ruiz, que reclama su presencia allí para hacerle partícipe de un negocio relacionado con el comercio de vinos. Pero el mismo día de su llegada y antes de haber podido reencontrarse con su amigo, Gonzalo descubre que han tenido lugar una serie de extraños sucesos entre los miembros del cabildo compostelano, que uno a uno van acabando muertos o gravemente mutilados. Tan grave es el asunto que el arzobispo, antiguo compañero del protagonista en el Estudio General de Palencia, le encarga la misión de investigar quién está detrás de los ataques.
Para honrar la amistad que en el pasado los unió a todos, Gonzalo aceptará quedarse una semana en la ciudad para tratar de desvelar el misterio antes de volver al monasterio de Silos. Mientras tanto, Lope le irá poniendo al tanto de lo que viene ocurriendo en la ciudad en los últimos tiempos y del negocio que pretende poner en marcha con su colaboración.
Como curiosidad, el propio Gonzalo menciona que su camino y el de Lope se han cruzado varias veces en los quince años transcurridos desde su primer encuentro. No sería extraño, pues, encontrarnos con nuevas entregas de la serie anteriores a la historia que nos ocupa en esta ocasión.
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