En otro orden de cosas, la protagonista tampoco atraviesa un momento dorado en lo personal. Su marido lleva tiempo, desde la pandemia, lanzando indirectas sobre lo bueno que sería para toda la familia mudarse desde Barcelona a una casa en el campo. Con la mente ocupada en un caso como el que investiga, Petra trata de poner fin al debate argumentando que alguien con sus responsabilidades no puede mudarse y teletrabajar desde una casa en el campo. Eso abrirá una grieta entre los miembros de la pareja durante todo el relato.
Trece libros después del inicio de la serie, la autora se mantiene fiel a lo visto hasta la fecha, con una protagonista dispuesta a no ceder ante nada para hallar a los responsables de un crimen por mucho que el mundo parezca ponerse en su contra. Esa tenacidad, combinada con la visión del mundo de su compañero de fatigas, puede resultar en momentos de tensión o de humor, pero nunca deja indiferente al lector.
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